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Fundación Mémora impulsa el primer curso sobre el Documento de Voluntades Anticipadas

Fundación Mémora, Fundación Luzón y el Colegio de Médicos de Barcelona (COMB), a través de su Instituto de Formación Médica y Liderazgo (IFMiL), han impulsado el primer curso en línea acreditado sobre el Documento de Voluntades Anticipadas (DVA). Se trata de una formación online dirigida a médicos, enfermeras y otros profesionales que intervienen en el proceso asistencial de los pacientes interesados en conocer los aspectos básicos de este documento medicolegal de gran valor para todas aquellas personas que quieren anticipar, mientras tienen la capacidad de hacerlo, aspectos claves referentes a su salud.

El propósito del curso es múltiple. Por un lado, da a conocer la existencia del DVA, profundizar en los elementos clave para su preparación y validación. Por otro, promueve la posibilidad de que cada persona pueda tomar decisiones sobre su salud, incluso cuando haya perdido la capacidad para hacerlo conscientemente, por ejemplo, a causa de una enfermedad neurodegenerativa. “Desde Mémora creemos que es de vital importancia dar visibilidad a iniciativas como el DVA para fomentar la autonomía de cada persona en la toma de decisiones sobre sus últimos momentos. Actualmente muchas personas desconocen esta posibilidad, por lo que las cifras de DVA inscritos son todavía muy bajas”, ha afirmado Santiago de Torres, presidente de la Fundación Mémora.

El curso autoformativo de 6 horas, disponible en catalán y castellano, proporciona conocimientos a los profesionales para el acompañamiento a pacientes y familias. Los contenidos abarcan desde el marco conceptual del DVA, en el que se presentan conceptos como el principio de autonomía del paciente, hasta las bases de preparación del documento para garantizar su efectividad. “Como profesionales, debemos poner la información a disposición de los pacientes, acompañarlos en la elaboración de su DVA y asegurarnos de que se cumple. El apoyo de los profesionales en la elaboración de este documento mejora la práctica clínica y refuerza la relación asistencial”, ha dicho Jaume Padrós, presidente del Colegio de Médicos de Barcelona.

El cuadro docente está formado por Josep Arimany, director del servicio de responsabilidad profesional del Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña; Carles Martin, responsable de la Unidad de Medicina Legal del Colegio de Médicos de Barcelona; Mónica Povedano, jefa de la Sección de Neurofisiología y del Servicio de Neurología del Hospital de Bellvitge-IBIDELL; y Anaïs Sánchez, trabajadora social de la Fundación Miquel Valls.

Los profesionales sanitarios, agentes claves en la promoción del DVA

En las sociedades industrializadas contemporáneas, un 80% de las personas que mueren lo hacen en los hospitales y de estas personas al menos un 70% han pasado por un período más o menos largo de incapacidad para poder tomar decisiones por sí mismas.

Es importante que los profesionales de la salud que intervienen en el proceso asistencial de los pacientes creen conciencia de la importancia de disponer de un documento de voluntades anticipadas. También que promuevan su elaboración, contribuyendo en guiarles tanto en la redacción como en su posterior registro”, ha destacado Joan Berenguer, director de la Fundación Mémora.

En este sentido, este nuevo curso nace con una petición clave expresada por la Fundación Luzón. En ella se detalla la importancia de crear conciencia sobre la importancia de este documento en el caso de enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).Este documento supone una ayuda inmensa, sobre todo en enfermedades neurodegenerativas. En el caso de la ELA, con el avance de la enfermedad los pacientes experimentan una disminución progresiva de sus capacidades comunicativas. El DVA garantiza que se cumplirán sus voluntades incluso cuando no sean capaces de expresarlas”, ha destacado María José Arregui, presidenta ejecutiva de la Fundación Luzón.

El DVA cobra protagonismo tras la aprobación reciente de la Ley de Eutanasia

El paciente tiene cada vez más autonomía y protagonismo, también en la toma de decisiones relacionadas con su salud. Muestra de ello es la situación actual en torno a la ley de regulación de la eutanasia –en vigor desde junio de 2021–. Su aplicación ha generado un debate sobre el proceso de final de vida y el papel que cada persona puede tener en él. 

En este sentido, contar con un DVA registrado y compulsado facilitaría a los médicos la posibilidad de prestar asistencia a los pacientes según las decisiones que hayan hecho constar en él. En el caso de la eutanasia, la ayuda a morir tan solo puede administrarse a aquellas personas que así lo hayan especificado en su DVA. Pero, más allá de la prestación de eutanasia, contar con un Testamento Vital también sirve de guía para los familiares en el momento de tomar decisiones posteriores a la defunción como, por ejemplo, la donación de órganos y tejidos.

El Congreso aprueba hoy la Ley de regulación de la eutanasia

 

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